Meta está a punto de lanzar planes de suscripción sin publicidad en Instagram y Facebook. Pero los críticos señalan que la privacidad no debe convertirse en un lujo.

¿Cuánto cuesta la privacidad? ¿Se justifica una suscripción anual a una VPN? ¿Es mejor pagar con tu tiempo, cambiando la configuración de privacidad en cada sitio web que visitas? ¿Cuál es el precio justo para evitar que los datos sobre quién eres y cómo te comportas se utilicen para elaborar anuncios? Diferentes compañías tienen distintas respuestas. Yahoo ofrece un email sin anuncios por cinco dólares al mes; Spotify cobra el doble por música sin publicidad. Para navegar libre de videos comerciales en YouTube, son 13.99 dólares, o incluso más.

Este mes, por primera vez, Meta también pondrá un precio mensual a la privacidad. Actualmente, para las personas en Europa ese costo es de 9.99 euros (10.50 dólares), o de 12.99 euros (13.70 dólares) si se registran a través de sus teléfonos.

Se trata de un cambio importante para Meta, una compañía que durante mucho tiempo ha alabado las ventajas de internet con publicidad, argumentando que eso significa que todos reciben el mismo servicio, por mucho dinero que tengan. Pero los organismos reguladores de la privacidad en Europa están dando vueltas. Una serie de multas y procesos legales arrinconaron a la empresa de redes sociales y las autoridades sostienen que esta debe cambiar la forma en que obtiene el consentimiento de los usuarios para la publicidad basada en el comportamiento. ¿La última respuesta de Meta? Si a la gente no le gustan estos anuncios, que pague para excluirse de ellos.




Suscripción sin anuncios de Facebook e Instagram en Europa

Meta lanzará la nueva opción de suscripción sin publicidad en la Unión Europea (UE), Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza en una fecha aún sin especificar de noviembre. “Estamos seguros de que la solución de nuestro producto cumple los requisitos legales en evolución [que se están dando] en la UE”, declara Al Tolan, vocero de la empresa. Solo estará disponible para los adultos, mientras que las plataformas de la empresa pausarán los anuncios para los menores de 18 años, según reporta The Wall Street Journal.

Pero el plan ha sido recibido con consternación y amenazas de aún más acciones legales en Europa, donde las autoridades y los defensores de la privacidad argumentan que esto no es más que el último intento de Meta de resistirse al cambio real necesario para que sus productos cumplan con la legislación europea al respecto. “Meta está intentando desesperadamente encontrar soluciones para continuar con el status quo”, asegura Tobias Judin, representante del organismo noruego de control de la privacidad, Datatilsynet.

Durante años, los tribunales europeos han manifestado que Meta no puede utilizar datos personales para publicidad a menos que la compañía obtenga el consentimiento libre y explícito, un “sí o no”, de las personas que utilizan sus servicios. En julio, Noruega, que no es miembro de la UE pero sí del Espacio Económico Europeo, fue más allá, calificando de ilegal la forma en que Meta practica la publicidad con base en el comportamiento e imponiéndole una prohibición. El país empezó entonces a multar a Meta con 100,000 dólares por cada día que no cumpliera. Hoy, esa infracción asciende a más de siete millones de dólares

El modelo de pago-por-privacidad en redes sociales

Los defensores de la privacidad no están contentos. Técnicamente, esas palabras no formaban parte de la sentencia vinculante del TJUE, según Max Schrems, activista austriaco y fundador del grupo de derechos digitales NOYB. “No puedes vender tus derechos fundamentales, y la protección de la información es un derecho fundamental”, sostiene. Para él, la privacidad no está en venta, igual que no puedes vender legalmente tu riñón o tu derecho al voto. NOYB está planteándose emprender acciones legales contra el nuevo modelo de Meta, comenta Schrems.

Si Europa acepta el nuevo modelo de Meta, eso implicaría que la privacidad es solo un derecho comercial que puede permitirse únicamente el 10% más rico, añade Schrems. “Todos los demás tendrán que quedar expuestos y entregar sus datos”.

Es posible que el debate sobre el pago por la privacidad apenas llegue a Europa, pero lleva años produciéndose en Estados Unidos. Ya en 2015, AT&T causó polémica cuando la empresa ofreció a sus clientes un descuento de 29 dólares al mes si le permitían utilizar sus datos de navegación web para adaptar los anuncios. AT&T no confirmó inmediatamente si seguía realizando ese descuento.

“Los métodos de pago-por-privacidad también contribuyen a la transformación actual de la privacidad en un producto de lujo”, resalta Stacy-Ann Elvy, catedrática de Derecho en la Universidad de California en Davis. “Las personas económicamente desfavorecidas quizá sean incapaces de pagar una cuota adicional de 9.99 a 12.99 euros mensuales para evitar que sus datos se destinen a servicios publicitarios mientras usan la plataforma de una empresa”. Tampoco está claro si Meta seguirá empleando la información recopilada de los suscriptores de pago para otros fines, como mejorar los productos o entrenar la tecnología de reconocimiento facial, dice Elvy. Meta se negó a comentar si los datos de los suscriptores se utilizarían para algo más que los anuncios.

Sin embargo, no todos están en contra del nuevo modelo. “Sigo opinando que los planes de pago-por-privacidad ayudan a los consumidores con menores ingresos”, comparte Thomas Lenard, investigador sénior y presidente emérito del Technology Policy Institute, un grupo de expertos con sede en Washington. “Estos planes dan a los consumidores la opción de pagar un servicio con dinero o con datos. En esencia, les ofrece un descuento a cambio de la información”.

Europa quiere una solución a lo que se considera el problema de la publicidad personal de Meta. Hasta que los reguladores del bloque decidan si este modelo de pago-por-privacidad puede o no considerarse parte de la respuesta, algunos siguen creyendo que el lanzamiento de Meta es una manera de progresar al respecto. “Es útil tener por fin alguna clase de precio para estas cuestiones”, argumenta Johnny Ryan, investigador sénior del Consejo Irlandés para las Libertades Civiles (Irish Council for Civil Liberties), quien también esperaba que Meta presentara una alternativa diferente. “Demuestra el valor de los datos de las personas para alguien”.

https://es.wired.com/articulos/facebook-por-fin-pone-precio-a-privacidad-por-10-dolares-al-mes


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